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jueves, 6 de enero de 2011

NOTA publicada en Diario local el día 29-12-10

Estimados lectores: Quería compartir con todos ustedes, para el que no pudo leer uno de los diarios de nuestra ciudad del día miércoles 29 de Diciembre de 2010, una nota que envié para que sea publicada titulada "SOBREPESO Y OBESIDAD EN EL SIGLO XXI, una revisión de conceptos" para el que desee leerla puede comentarme o consultarme al respecto.
Hasta pronto!!

Actualmente se define al SOBREPESO como el aumento del peso corporal por encima de un patrón determinado en relación con la talla. A diferencia de la OBESIDAD la cual significa un aumento del peso corporal caracterizado por un porcentaje elevado de grasa corporal (generalizada o localizada) y tiene como resultado una disminución en la calidad de vida y en la salud de quién la padece. Es decir que un exceso de peso NO siempre indica un exceso de grasa, el cual puede deberse a un exceso de masa ósea, fluidos corporales o bien masa muscular.
Desde hace ya décadas se emplea el Body Mass Índex (BMI) o Índice de Masa Corporal el cual se obtiene fácilmente mediante la relación del peso (en kilogramos) dividido por el cuadrado de la estatura (en metros). Así un BMI entre 18,5 y 24,9 indica peso normal, entre 25 y 29,9 indica sobrepeso, y desde el 30 en adelante indica obesidad.
Sin embargo, un creciente número de especialistas considera que, si bien el BMI es una herramienta práctica, simple y de bajo costo para valorar el estado nutricional de los individuos, es de gran utilidad en estudios poblacionales, no así para determinar si una persona tiene exceso de peso u obesidad en cada caso particular, siendo necesario además conocer  la composición de masa magra y de tejido adiposo de su organismo.
De hecho, recientemente un estudio* realizado sobre una muestra 20.000 personas a cargo de un grupo de científicos norteamericanos** publicado en la Revista Plos One y presentado en una reunión de la Sociedad de Obesidad de los Estados Unidos propone una medida alternativa: el índice de grasa corporal (IGC) o FMI (por sus siglas en inglés FAT MASS INDEX), que surge de dividir el contenido de masa grasa (en Kg) por la talla (en metros) al cuadrado. A diferencia del BMI, que es igual para ambos sexos, la clasificación del FMI es diferente para hombres y mujeres, y abarca un rango que va del déficit grave de grasa hasta la obesidad clase III. (ver tabla)

Según los especialistas, la clasificación que desarrollaron ofrecería una sensibilidad y especificidad superiores a las del BMI, y podrían ayudar al diagnóstico de la obesidad clínica. Sin embargo, advierten que la escala todavía no está validada y se necesitan más estudios.
Para entender mejor la diferencia, observemos la siguiente figura:

VER IMAGEN 2 ADJUNTA Los hombres A, B y C son exactamente de la misma altura. A y B tienen el mismo peso, y C pesa considerablemente más. Por su altura C parece ser gordo. Pero después de analizar los niveles de grasa corporal, B y C tienen porcentajes aceptables, mientras que A tiene por encima del rango recomendado y se encuentra en un mayor riesgo sanitario, es decir que tiene un alto riesgo de desarrollar problemas de salud relacionados con el peso, como por ejemplo, hipertensión o diabetes tipo II.

La evaluación de la composición corporal se inició desde hace varios siglos, pero el mayor interés en ella tuvo lugar a partir de los años 80, el interés se incrementó aún más por los estudios aplicados a la fisiología, la nutrición y el deporte.
En las sociedades desarrolladas, la obesidad, el cáncer y el SIDA provocan trastornos en el metabolismo de los lípidos y de los carbohidratos, mientras que el exceso de grasa corporal incrementa el riesgo de hipertensión arterial, de hiperlipemia y de diabetes mellitus no insulino dependiente. En las subdesarrolladas, la malnutrición por defecto se acompaña de trastornos en la distribución del agua corporal y de la reducción de los tejidos magro y graso; además de los trastornos psicológicos (anorexia
nerviosa, depresión) y genéticos (fibrosis quística) provocan cambios en la composición corporal; por lo que siempre ha existido interés en los métodos que contribuyan a su conocimiento.



REFERENCIAS:
*http://www.plosone.org/article/info%3Adoi%2F10.1371%2Fjournal.pone.0007038
**Thomas Kelly L., Kevin Wilson E., Steven B. Heymsfield

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